¿Has estado celosa? ¿Te han llegado chismes? No quiero creerlo, porque sabes que te pertenezco, y que es pecar contra nuestro amor el dar posibilidades a la duda. ¿Es posible que, a estas alturas, no creas en mí? ¿O te sientes débil ante la distancia y ante el tiempo? Yo nunca te he jurado fidelidad sexual; no podría ser; es absurdo; tú misma no la deseas. El que yo ande con otra no quiere decir que deje de andar contigo. Tú estás más allá de todo esto, linda. Sería hacerte pequeña, introducirte en estas pequeñeces. Tú no eres ni circunstancia ni accidente -te lo he dicho-, tú eres intimidad, esencia. Y no es falacia; no es que trate de justificar acciones mías; lo hecho está hecho, no necesita explicaciones ni argumentos. Resulta que eres mía y que soy tuyo, nada más.